"Lagartija de goma"

Aire y gas comprimido
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lucio esevich
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"Lagartija de goma"

Mensaje por lucio esevich » Mar Mar 03, 2020 7:16 pm

Buenas tardes. Dejo una anécdota para reírse un rato.
LA LAGARTIJA DE GOMA
El mes de agosto había entrado en su adolescencia y los días poco a poco iban logrando una notable longevidad respecto de los pasados días invernales. Los rayos del Sol empezaban a templar el cuerpo de los animales y el alma de las personas, cuyos ánimos comenzaban ya a auspiciar la llegada de la primavera.
La escuela no era ajena a tales cambios y los chicos aprovechaban el primer recreo disparando felices por los inmensos patios de tierra, dejando atrás los días en los que la “seño” los confinaba a los patios internos, a causa de las lloviznas persistentes y el frío intenso. Aunque las noches y las mañanas todavía seguían frías, poco a poco la temperatura se iba tornando más agradable. La alegría podía percibirse en todos los actores de la escuela y la algarabía de los chicos jugando a la “pilladita”, se traducía en una densa polvareda a causa de las largas corridas, tratando de “salvar “a los compañeros que estaban presos, o intentando desesperadamente llegar al “pido “para evitar ser atrapados.
Y en medio de aquel festival de risas y gritos, las maestras supervisaban con ojo de halcón el desarrollo de los juegos, interviniendo para anticipar cualquier disturbio o simplemente para levantar del suelo algún accidentado. Cada “seño” se ubicaba estratégicamente en algún lugar del patio desde donde se pudiera observar fácilmente a los chicos y abarcar la mayor cantidad de patio posible, sobre todo aquella parte en la que un grupo de algarrobos servía de cobijo ancestral a los más revoltosos de séptimo grado. La seño, cual araña que espera agazapada la caída de un insecto incauto, esperaba la “metida de pata” den alguno de los changos.
Precisamente a uno de aquellos apostaderos de observación llegaron las chicas de cuarto, quejándose a los gritos:
- ¡Seño, seño, el Luis nos anda haciendo asustar con una lagartija de goma!
- ¡Díganle a Luis que guarde el juguete ya mismo porque si no, lo voy a agarrar yo! -Les contestó la seño y las niñas continuaron alegres con sus juegos.
Pocos minutos bastaron para que los reclamos de los niños de diferentes grados se unieran al anterior. Y todos se debían al mismo motivo: “Es que el Luis nos hace asustar a todos”.
-Bueno, pero… ¿cómo las asusta? -Preguntó preocupada la seño.
- Nos corretea y cuando ya está cerca, saca una lagartija de goma y la arrima a la cara de algún chango o chica y sale disparando de nuevo a asustar a otros. Se quejó fastidiosa.
Hacía un tiempo que los animalitos de goma se habían comenzado a vender, pero desde la última fiesta del pueblo, precisamente el 30 de agosto, tales juguetes habían llegado para quedarse no solo en los patios sino también, aunque en escondidas, en las aulas. El precio de tales imitaciones se había popularizado y el realismo y movimientos que los fabricantes habían logrado con el uso de las siliconas era admirable y podía llegar a sorprender hasta a los propios niños del pueblo, conocedores de todo el bicherío. Los había de todo tipo, de colores diferentes, abrillantados, opacos, y de distintas especies: escorpiones, culebras, cucarachas, lagartijas y por norma general, se vendía cuanto bicho fuera capaz de atemorizar o provocar repulsión, para deleite de los granujas que los compraban. Las seños estaban atentas a los desmanes que provocaban los más revoltosos con tales juguetes, pero cuando las bromas se pasaban de la raya, se las retenían a los niños hasta el horario de salida.
La seño, advertida por las insistentes quejas de los más chicos, decidió solucionar el problema y tomando al toro por las astas, salió en busca del revoltoso. Una vez que pudo localizarlo, comenzó a llamarlo insistentemente, pero Luis no la escuchaba ensimismado en capturar su próxima víctima. Los gritos de la seño se tornaron más potentes para llamar la atención del mocoso, pero no hubo caso.
Justo antes de que sonara la campana indicando el final del recreo, Luis acertó a pasar muy cerca de ella, pero para desgracia suya, no la había visto de tan concentrado que iba buscando alguna presa. Y la seño acertó a pescarlo de la oreja con la rapidez de un rayo.
- ¡Traiga esa porquería para acá! - Vociferó la maestra, arrebatándole la lagartija.
- ¡Ya le voy a enseñar yo a andar asustando a los demás! ¡Y ya mismo nos vamos a arreglar el problema a la Dirección!
La maestra guardó el animalejo en el bolsillo del guardapolvo y sin soltar al aprendiz de malhechor, lo fue guiando hacia la dirección, mientras los demás alumnos iniciaban las filas para ingresar a las aulas, mirando a Luis como un condenado que se dirige al cadalso.
Inútiles fueron las disculpas que Luis intentaba dar y las justificaciones del hecho no le alcanzaban para acortar ni un jeme del reto que le esperaba en Dirección. Traspusieron las puertas de la sala y ambos se encontraron cara a cara con la Vicedirectora. Durante el trayecto a Dirección, a Luis le dio la sensación que la distancia entre los enormes patios se iba acortando y que el tiempo, aunque a él le hubiera gustado que se detenga, se aceleraba a medida que se acercaban. Las mejillas se le iban poniendo coloradas y sentía que el mundo se le venía encima. Sabía que no tendría escapatoria y sopesaba entre sus pensamientos la idea de mentir, pero no existía lugar para tal cosa: Lo habían pillado con las manos en la masa. También ansiaba que la vicedirectora se haya retirado o quizás esté tan ocupada que no lleve el apunte al hecho, si al fin y al cabo era solo una travesura que todos habían disfrutado. Ya cercado, se le cruzó también la idea de que algún temblor de tierra, de esos que suceden de vez en cuando en Güemes, bien podría suceder para salvarlo. Y en medio de aquellas elucubraciones se encontraba su mente cuando de pronto, al ver a “la Vice” cara a cara, todos sus pensamientos se tiñeron de angustia y el corazón se le aceleró con más fuerza que nunca.
- ¡Buen día señorita Chabela! ¿A qué se debe su visita? –Comentó intrigada la Vice.
- Lo que pasa es que este muchachito se pasó el recreo haciendo asustar a los demás chicos con una lagartija de goma y aunque le hice avisar que dejara de embromar, no quiso hacer caso y siguió haciendo de las suyas- Respondió la maestra, con el ceño fruncido.
- ¡Ahá! Exclamó la vice, mientras se tomaba la barbilla buscando un fallo justo para castigar la travesura.
- ¿Y usted qué tiene para decir, Luis? ¿En dónde tiene el juguete? Preguntó, no tanto por dar una oportunidad a Luis de defenderse, sino para que veladamente sintiera que la macana no tenía defensa alguna. Tal como era de esperarse, de la boca de Luis no acertó a salir ni un suspiro, solo respiraba contenidamente mirando al suelo.
- Vamos a tener que llamar a su madre para que tome conocimiento del hecho. –Dijo la seño.
- ¡Ah! ¡Y aquí está la basura que traen a la escuela! –Comentó la maestra, intentando desprestigiar el juguete.
La seño metió con decisión la mano derecha en el bolsillo de su guardapolvo y apartando el pañuelo con el dorso de la mano, arrimó suavemente la palma buscando posicionar la cabeza del juguete para poder alzarlo del cuello y lograr así un efecto más contundente ante la Vice y las demás maestras presentes que esperaban expectantes. Finalmente alzó la prueba del delito haciendo pinza entre el índice y el pulgar y la colocó sobre la madera lustrada del escritorio, acompañando la acción con un golpe de su mano.
La lagartija sorprendida, se lanzó en una desesperada carrera y casi voló por sobre el escritorio, hasta saltar al suelo y ocultarse debajo de un antiguo armario. La vice y todas las maestras presentes saltaron a los gritos encima de las sillas buscando resguardo, mientras Luis con la mirada perdida debajo del armario comenzaba a sentir que las cosas inesperadamente se empezaban a volcar a su favor.
Con todas las maestras subidas en las sillas que encontraron a mano, a la Vice no le quedó otra que, entre risas de nerviosismo, pedirle a Luis que atrape la lagartija y la saque cuanto antes de la sala. El acusado sentía que ahora él era el actor principal, se dio cuenta de inmediato que era el único que podría cazar al animal y apaciguar el miedo de las maestras, pero pícaramente intuía que aún no estaban dadas todas las garantías y con cara de preocupado exclamó:
-O, que... Usted después me va a retar y va a llamar a mi mamá, pues.
- ¡Dale chango, sacá la lagartija de una vez que no te vamos a hacer nada! -Exclamó casi en un ruego la vice, sintiendo que el corazón se le salía por la boca y que Luis tenía en ese momento la carta más alta.
El muchacho se puso de rodillas contra el suelo y con un certero manotazo, tomó al asustado animal por el pescuezo y salió muy campante a dejarlo cerca de la cueva en donde lo había encontrado, entumecido todavía, ante los débiles rayos de Sol de la mañana y al que el pasaje de mano en mano, poco a poco había ido activando.
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abel1202
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por abel1202 » Mar Mar 03, 2020 8:08 pm

lucio esevich escribió:
Mar Mar 03, 2020 7:16 pm
Buenas tardes. Dejo una anécdota para reírse un rato.
LA LAGARTIJA DE GOMA
El mes de agosto había entrado en su adolescencia y los días poco a poco iban logrando una notable longevidad respecto de los pasados días invernales. Los rayos del Sol empezaban a templar el cuerpo de los animales y el alma de las personas, cuyos ánimos comenzaban ya a auspiciar la llegada de la primavera.
La escuela no era ajena a tales cambios y los chicos aprovechaban el primer recreo disparando felices por los inmensos patios de tierra, dejando atrás los días en los que la “seño” los confinaba a los patios internos, a causa de las lloviznas persistentes y el frío intenso. Aunque las noches y las mañanas todavía seguían frías, poco a poco la temperatura se iba tornando más agradable. La alegría podía percibirse en todos los actores de la escuela y la algarabía de los chicos jugando a la “pilladita”, se traducía en una densa polvareda a causa de las largas corridas, tratando de “salvar “a los compañeros que estaban presos, o intentando desesperadamente llegar al “pido “para evitar ser atrapados.
Y en medio de aquel festival de risas y gritos, las maestras supervisaban con ojo de halcón el desarrollo de los juegos, interviniendo para anticipar cualquier disturbio o simplemente para levantar del suelo algún accidentado. Cada “seño” se ubicaba estratégicamente en algún lugar del patio desde donde se pudiera observar fácilmente a los chicos y abarcar la mayor cantidad de patio posible, sobre todo aquella parte en la que un grupo de algarrobos servía de cobijo ancestral a los más revoltosos de séptimo grado. La seño, cual araña que espera agazapada la caída de un insecto incauto, esperaba la “metida de pata” den alguno de los changos.
Precisamente a uno de aquellos apostaderos de observación llegaron las chicas de cuarto, quejándose a los gritos:
- ¡Seño, seño, el Luis nos anda haciendo asustar con una lagartija de goma!
- ¡Díganle a Luis que guarde el juguete ya mismo porque si no, lo voy a agarrar yo! -Les contestó la seño y las niñas continuaron alegres con sus juegos.
Pocos minutos bastaron para que los reclamos de los niños de diferentes grados se unieran al anterior. Y todos se debían al mismo motivo: “Es que el Luis nos hace asustar a todos”.
-Bueno, pero… ¿cómo las asusta? -Preguntó preocupada la seño.
- Nos corretea y cuando ya está cerca, saca una lagartija de goma y la arrima a la cara de algún chango o chica y sale disparando de nuevo a asustar a otros. Se quejó fastidiosa.
Hacía un tiempo que los animalitos de goma se habían comenzado a vender, pero desde la última fiesta del pueblo, precisamente el 30 de agosto, tales juguetes habían llegado para quedarse no solo en los patios sino también, aunque en escondidas, en las aulas. El precio de tales imitaciones se había popularizado y el realismo y movimientos que los fabricantes habían logrado con el uso de las siliconas era admirable y podía llegar a sorprender hasta a los propios niños del pueblo, conocedores de todo el bicherío. Los había de todo tipo, de colores diferentes, abrillantados, opacos, y de distintas especies: escorpiones, culebras, cucarachas, lagartijas y por norma general, se vendía cuanto bicho fuera capaz de atemorizar o provocar repulsión, para deleite de los granujas que los compraban. Las seños estaban atentas a los desmanes que provocaban los más revoltosos con tales juguetes, pero cuando las bromas se pasaban de la raya, se las retenían a los niños hasta el horario de salida.
La seño, advertida por las insistentes quejas de los más chicos, decidió solucionar el problema y tomando al toro por las astas, salió en busca del revoltoso. Una vez que pudo localizarlo, comenzó a llamarlo insistentemente, pero Luis no la escuchaba ensimismado en capturar su próxima víctima. Los gritos de la seño se tornaron más potentes para llamar la atención del mocoso, pero no hubo caso.
Justo antes de que sonara la campana indicando el final del recreo, Luis acertó a pasar muy cerca de ella, pero para desgracia suya, no la había visto de tan concentrado que iba buscando alguna presa. Y la seño acertó a pescarlo de la oreja con la rapidez de un rayo.
- ¡Traiga esa porquería para acá! - Vociferó la maestra, arrebatándole la lagartija.
- ¡Ya le voy a enseñar yo a andar asustando a los demás! ¡Y ya mismo nos vamos a arreglar el problema a la Dirección!
La maestra guardó el animalejo en el bolsillo del guardapolvo y sin soltar al aprendiz de malhechor, lo fue guiando hacia la dirección, mientras los demás alumnos iniciaban las filas para ingresar a las aulas, mirando a Luis como un condenado que se dirige al cadalso.
Inútiles fueron las disculpas que Luis intentaba dar y las justificaciones del hecho no le alcanzaban para acortar ni un jeme del reto que le esperaba en Dirección. Traspusieron las puertas de la sala y ambos se encontraron cara a cara con la Vicedirectora. Durante el trayecto a Dirección, a Luis le dio la sensación que la distancia entre los enormes patios se iba acortando y que el tiempo, aunque a él le hubiera gustado que se detenga, se aceleraba a medida que se acercaban. Las mejillas se le iban poniendo coloradas y sentía que el mundo se le venía encima. Sabía que no tendría escapatoria y sopesaba entre sus pensamientos la idea de mentir, pero no existía lugar para tal cosa: Lo habían pillado con las manos en la masa. También ansiaba que la vicedirectora se haya retirado o quizás esté tan ocupada que no lleve el apunte al hecho, si al fin y al cabo era solo una travesura que todos habían disfrutado. Ya cercado, se le cruzó también la idea de que algún temblor de tierra, de esos que suceden de vez en cuando en Güemes, bien podría suceder para salvarlo. Y en medio de aquellas elucubraciones se encontraba su mente cuando de pronto, al ver a “la Vice” cara a cara, todos sus pensamientos se tiñeron de angustia y el corazón se le aceleró con más fuerza que nunca.
- ¡Buen día señorita Chabela! ¿A qué se debe su visita? –Comentó intrigada la Vice.
- Lo que pasa es que este muchachito se pasó el recreo haciendo asustar a los demás chicos con una lagartija de goma y aunque le hice avisar que dejara de embromar, no quiso hacer caso y siguió haciendo de las suyas- Respondió la maestra, con el ceño fruncido.
- ¡Ahá! Exclamó la vice, mientras se tomaba la barbilla buscando un fallo justo para castigar la travesura.
- ¿Y usted qué tiene para decir, Luis? ¿En dónde tiene el juguete? Preguntó, no tanto por dar una oportunidad a Luis de defenderse, sino para que veladamente sintiera que la macana no tenía defensa alguna. Tal como era de esperarse, de la boca de Luis no acertó a salir ni un suspiro, solo respiraba contenidamente mirando al suelo.
- Vamos a tener que llamar a su madre para que tome conocimiento del hecho. –Dijo la seño.
- ¡Ah! ¡Y aquí está la basura que traen a la escuela! –Comentó la maestra, intentando desprestigiar el juguete.
La seño metió con decisión la mano derecha en el bolsillo de su guardapolvo y apartando el pañuelo con el dorso de la mano, arrimó suavemente la palma buscando posicionar la cabeza del juguete para poder alzarlo del cuello y lograr así un efecto más contundente ante la Vice y las demás maestras presentes que esperaban expectantes. Finalmente alzó la prueba del delito haciendo pinza entre el índice y el pulgar y la colocó sobre la madera lustrada del escritorio, acompañando la acción con un golpe de su mano.
La lagartija sorprendida, se lanzó en una desesperada carrera y casi voló por sobre el escritorio, hasta saltar al suelo y ocultarse debajo de un antiguo armario. La vice y todas las maestras presentes saltaron a los gritos encima de las sillas buscando resguardo, mientras Luis con la mirada perdida debajo del armario comenzaba a sentir que las cosas inesperadamente se empezaban a volcar a su favor.
Con todas las maestras subidas en las sillas que encontraron a mano, a la Vice no le quedó otra que, entre risas de nerviosismo, pedirle a Luis que atrape la lagartija y la saque cuanto antes de la sala. El acusado sentía que ahora él era el actor principal, se dio cuenta de inmediato que era el único que podría cazar al animal y apaciguar el miedo de las maestras, pero pícaramente intuía que aún no estaban dadas todas las garantías y con cara de preocupado exclamó:
-O, que... Usted después me va a retar y va a llamar a mi mamá, pues.
- ¡Dale chango, sacá la lagartija de una vez que no te vamos a hacer nada! -Exclamó casi en un ruego la vice, sintiendo que el corazón se le salía por la boca y que Luis tenía en ese momento la carta más alta.
El muchacho se puso de rodillas contra el suelo y con un certero manotazo, tomó al asustado animal por el pescuezo y salió muy campante a dejarlo cerca de la cueva en donde lo había encontrado, entumecido todavía, ante los débiles rayos de Sol de la mañana y al que el pasaje de mano en mano, poco a poco había ido activando.
Un lujo el relato.
Gracias Lucio!
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kurupí
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por kurupí » Mar Mar 03, 2020 10:33 pm

Hermoso. Colores años y otra época. Un paseo gratis por los recuerdos
Instagram @airgunnerbonaerense
(:J:) se pasan el chicle usado de boca en boca.
lucio esevich
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por lucio esevich » Mié Mar 04, 2020 9:54 am

Muchas gracias Abel y Kurupí por tomarse el laburo de leer.
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Natoch
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por Natoch » Mié Mar 04, 2020 4:31 pm

(::A) (::A) (::A)
(:Q:) (:Q:) (:Q:)
luis29
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por luis29 » Mié Mar 04, 2020 4:50 pm

Excelente !!!
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Maxi Diaz
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por Maxi Diaz » Mié Mar 04, 2020 6:42 pm

Ya había escrito y desapareció (:L)
Buenísimo!!
(-H-) (-H-) (:Q:) (:Q:)
Me hizo acordar a una vuelta que apareció una comadreja overa en el baño de las nenas (4° grado, Oliveros, Santa Fe) se armo terrible revuelo!! Las maestras a los gritos y manotazos queriendo alejarnos y los vaguitos amontonados contra el profe de gimnasia y taller que la sacaba con un palo (::A)
Un abrazo, gracias por compartir!!!
Maxi Diaz

(:D) (:J:) (:W)
lucio esevich
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por lucio esevich » Mié Mar 04, 2020 11:40 pm

Maxi Diaz escribió:
Mié Mar 04, 2020 6:42 pm
Ya había escrito y desapareció (:L)
Buenísimo!!
(-H-) (-H-) (:Q:) (:Q:)
Me hizo acordar a una vuelta que apareció una comadreja overa en el baño de las nenas (4° grado, Oliveros, Santa Fe) se armo terrible revuelo!! Las maestras a los gritos y manotazos queriendo alejarnos y los vaguitos amontonados contra el profe de gimnasia y taller que la sacaba con un palo (::A)
Un abrazo, gracias por compartir!!!
(::A) Gracias por leer Maxi
lucio esevich
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por lucio esevich » Mié Mar 04, 2020 11:41 pm

luis29 escribió:
Mié Mar 04, 2020 4:50 pm
Excelente !!!
Muchas gracias por leer Luis.
lucio esevich
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por lucio esevich » Mié Mar 04, 2020 11:41 pm

Natoch escribió:
Mié Mar 04, 2020 4:31 pm
(::A) (::A) (::A)
(:Q:) (:Q:) (:Q:)
Muchas gracias por leer Natoch.
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keyo
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por keyo » Mié Mar 04, 2020 11:51 pm

La moraleja sería que de tanto manosear la lagartija las mujeres terminan gritando y riendo nerviosamente ante los vigorosos movimientos y saltos de la misma?

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El Pajarito
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por El Pajarito » Sab Mar 07, 2020 1:59 pm

lucio esevich escribió:
Mar Mar 03, 2020 7:16 pm
Buenas tardes. Dejo una anécdota para reírse un rato.
LA LAGARTIJA DE GOMA
El mes de agosto había entrado en su adolescencia y los días poco a poco iban logrando una notable longevidad respecto de los pasados días invernales. Los rayos del Sol empezaban a templar el cuerpo de los animales y el alma de las personas, cuyos ánimos comenzaban ya a auspiciar la llegada de la primavera.
La escuela no era ajena a tales cambios y los chicos aprovechaban el primer recreo disparando felices por los inmensos patios de tierra, dejando atrás los días en los que la “seño” los confinaba a los patios internos, a causa de las lloviznas persistentes y el frío intenso. Aunque las noches y las mañanas todavía seguían frías, poco a poco la temperatura se iba tornando más agradable. La alegría podía percibirse en todos los actores de la escuela y la algarabía de los chicos jugando a la “pilladita”, se traducía en una densa polvareda a causa de las largas corridas, tratando de “salvar “a los compañeros que estaban presos, o intentando desesperadamente llegar al “pido “para evitar ser atrapados.
Y en medio de aquel festival de risas y gritos, las maestras supervisaban con ojo de halcón el desarrollo de los juegos, interviniendo para anticipar cualquier disturbio o simplemente para levantar del suelo algún accidentado. Cada “seño” se ubicaba estratégicamente en algún lugar del patio desde donde se pudiera observar fácilmente a los chicos y abarcar la mayor cantidad de patio posible, sobre todo aquella parte en la que un grupo de algarrobos servía de cobijo ancestral a los más revoltosos de séptimo grado. La seño, cual araña que espera agazapada la caída de un insecto incauto, esperaba la “metida de pata” den alguno de los changos.
Precisamente a uno de aquellos apostaderos de observación llegaron las chicas de cuarto, quejándose a los gritos:
- ¡Seño, seño, el Luis nos anda haciendo asustar con una lagartija de goma!
- ¡Díganle a Luis que guarde el juguete ya mismo porque si no, lo voy a agarrar yo! -Les contestó la seño y las niñas continuaron alegres con sus juegos.
Pocos minutos bastaron para que los reclamos de los niños de diferentes grados se unieran al anterior. Y todos se debían al mismo motivo: “Es que el Luis nos hace asustar a todos”.
-Bueno, pero… ¿cómo las asusta? -Preguntó preocupada la seño.
- Nos corretea y cuando ya está cerca, saca una lagartija de goma y la arrima a la cara de algún chango o chica y sale disparando de nuevo a asustar a otros. Se quejó fastidiosa.
Hacía un tiempo que los animalitos de goma se habían comenzado a vender, pero desde la última fiesta del pueblo, precisamente el 30 de agosto, tales juguetes habían llegado para quedarse no solo en los patios sino también, aunque en escondidas, en las aulas. El precio de tales imitaciones se había popularizado y el realismo y movimientos que los fabricantes habían logrado con el uso de las siliconas era admirable y podía llegar a sorprender hasta a los propios niños del pueblo, conocedores de todo el bicherío. Los había de todo tipo, de colores diferentes, abrillantados, opacos, y de distintas especies: escorpiones, culebras, cucarachas, lagartijas y por norma general, se vendía cuanto bicho fuera capaz de atemorizar o provocar repulsión, para deleite de los granujas que los compraban. Las seños estaban atentas a los desmanes que provocaban los más revoltosos con tales juguetes, pero cuando las bromas se pasaban de la raya, se las retenían a los niños hasta el horario de salida.
La seño, advertida por las insistentes quejas de los más chicos, decidió solucionar el problema y tomando al toro por las astas, salió en busca del revoltoso. Una vez que pudo localizarlo, comenzó a llamarlo insistentemente, pero Luis no la escuchaba ensimismado en capturar su próxima víctima. Los gritos de la seño se tornaron más potentes para llamar la atención del mocoso, pero no hubo caso.
Justo antes de que sonara la campana indicando el final del recreo, Luis acertó a pasar muy cerca de ella, pero para desgracia suya, no la había visto de tan concentrado que iba buscando alguna presa. Y la seño acertó a pescarlo de la oreja con la rapidez de un rayo.
- ¡Traiga esa porquería para acá! - Vociferó la maestra, arrebatándole la lagartija.
- ¡Ya le voy a enseñar yo a andar asustando a los demás! ¡Y ya mismo nos vamos a arreglar el problema a la Dirección!
La maestra guardó el animalejo en el bolsillo del guardapolvo y sin soltar al aprendiz de malhechor, lo fue guiando hacia la dirección, mientras los demás alumnos iniciaban las filas para ingresar a las aulas, mirando a Luis como un condenado que se dirige al cadalso.
Inútiles fueron las disculpas que Luis intentaba dar y las justificaciones del hecho no le alcanzaban para acortar ni un jeme del reto que le esperaba en Dirección. Traspusieron las puertas de la sala y ambos se encontraron cara a cara con la Vicedirectora. Durante el trayecto a Dirección, a Luis le dio la sensación que la distancia entre los enormes patios se iba acortando y que el tiempo, aunque a él le hubiera gustado que se detenga, se aceleraba a medida que se acercaban. Las mejillas se le iban poniendo coloradas y sentía que el mundo se le venía encima. Sabía que no tendría escapatoria y sopesaba entre sus pensamientos la idea de mentir, pero no existía lugar para tal cosa: Lo habían pillado con las manos en la masa. También ansiaba que la vicedirectora se haya retirado o quizás esté tan ocupada que no lleve el apunte al hecho, si al fin y al cabo era solo una travesura que todos habían disfrutado. Ya cercado, se le cruzó también la idea de que algún temblor de tierra, de esos que suceden de vez en cuando en Güemes, bien podría suceder para salvarlo. Y en medio de aquellas elucubraciones se encontraba su mente cuando de pronto, al ver a “la Vice” cara a cara, todos sus pensamientos se tiñeron de angustia y el corazón se le aceleró con más fuerza que nunca.
- ¡Buen día señorita Chabela! ¿A qué se debe su visita? –Comentó intrigada la Vice.
- Lo que pasa es que este muchachito se pasó el recreo haciendo asustar a los demás chicos con una lagartija de goma y aunque le hice avisar que dejara de embromar, no quiso hacer caso y siguió haciendo de las suyas- Respondió la maestra, con el ceño fruncido.
- ¡Ahá! Exclamó la vice, mientras se tomaba la barbilla buscando un fallo justo para castigar la travesura.
- ¿Y usted qué tiene para decir, Luis? ¿En dónde tiene el juguete? Preguntó, no tanto por dar una oportunidad a Luis de defenderse, sino para que veladamente sintiera que la macana no tenía defensa alguna. Tal como era de esperarse, de la boca de Luis no acertó a salir ni un suspiro, solo respiraba contenidamente mirando al suelo.
- Vamos a tener que llamar a su madre para que tome conocimiento del hecho. –Dijo la seño.
- ¡Ah! ¡Y aquí está la basura que traen a la escuela! –Comentó la maestra, intentando desprestigiar el juguete.
La seño metió con decisión la mano derecha en el bolsillo de su guardapolvo y apartando el pañuelo con el dorso de la mano, arrimó suavemente la palma buscando posicionar la cabeza del juguete para poder alzarlo del cuello y lograr así un efecto más contundente ante la Vice y las demás maestras presentes que esperaban expectantes. Finalmente alzó la prueba del delito haciendo pinza entre el índice y el pulgar y la colocó sobre la madera lustrada del escritorio, acompañando la acción con un golpe de su mano.
La lagartija sorprendida, se lanzó en una desesperada carrera y casi voló por sobre el escritorio, hasta saltar al suelo y ocultarse debajo de un antiguo armario. La vice y todas las maestras presentes saltaron a los gritos encima de las sillas buscando resguardo, mientras Luis con la mirada perdida debajo del armario comenzaba a sentir que las cosas inesperadamente se empezaban a volcar a su favor.
Con todas las maestras subidas en las sillas que encontraron a mano, a la Vice no le quedó otra que, entre risas de nerviosismo, pedirle a Luis que atrape la lagartija y la saque cuanto antes de la sala. El acusado sentía que ahora él era el actor principal, se dio cuenta de inmediato que era el único que podría cazar al animal y apaciguar el miedo de las maestras, pero pícaramente intuía que aún no estaban dadas todas las garantías y con cara de preocupado exclamó:
-O, que... Usted después me va a retar y va a llamar a mi mamá, pues.
- ¡Dale chango, sacá la lagartija de una vez que no te vamos a hacer nada! -Exclamó casi en un ruego la vice, sintiendo que el corazón se le salía por la boca y que Luis tenía en ese momento la carta más alta.
El muchacho se puso de rodillas contra el suelo y con un certero manotazo, tomó al asustado animal por el pescuezo y salió muy campante a dejarlo cerca de la cueva en donde lo había encontrado, entumecido todavía, ante los débiles rayos de Sol de la mañana y al que el pasaje de mano en mano, poco a poco había ido activando.
Atrapante tu historia. Leía "...pescarlo de la oreja..." (hoy significaría maestra castigada y sin trabajo) "...sentía que el mundo se le venía encima..." (antes hasta los más traviesos temblaban ante la autoridad directiva).
Muy lindo tu relato Lucio. A los que nos gusta la lectura esperamos una pronta y nueva narración.
Saludos.
lucio esevich
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por lucio esevich » Dom Mar 08, 2020 10:26 am

Gracias por leer y comentar. Abrazos, Lucio.
Nocturno
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por Nocturno » Mié Mar 11, 2020 9:01 pm

exelente relato lucio me recuerda en epocas pasadas un compañero de primaria tenia vivora de goma parecia real
y la araña tbm muy bien logradas que recuerdos lindos che remontando alos tiempos que uno no se hacia drama por
nada y solo queria llegar acasa acomer con mama saludos ¡¡¡ (-E-)
lucio esevich
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Re: "Lagartija de goma"

Mensaje por lucio esevich » Jue Mar 12, 2020 7:35 am

Nocturno escribió:
Mié Mar 11, 2020 9:01 pm
exelente relato lucio me recuerda en epocas pasadas un compañero de primaria tenia vivora de goma parecia real
y la araña tbm muy bien logradas que recuerdos lindos che remontando alos tiempos que uno no se hacia drama por
nada y solo queria llegar acasa acomer con mama saludos ¡¡¡ (-E-)
Y sí, es tal como comentas. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer. Abrazos, Lucio.
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